Hoy que te has ido de mi lado decido hacerme un blog, para desahogar mis penas y pensamientos y no guardarlo todo para mí. Tal y como tú siempre me decías.
Cuesta mucho ver el lado positivo de la vida cuando la visión esa nublada por las lágrimas que desbordan mis ojos. Sólo han pasado unas horas desde que no te tengo conmigo, y creo que he llorado más que en toda mi vida. Prometí ser fuerte, lo sé, y lamento mucho no poder cumplir hoy. Quizás algún día...
No es dolor lo que siento, ni un ápice. Sólo hay vacío. Un vacío inmenso que ahoga, que oprime, que me corta la respiración por momentos. Como si me hubiesen arrancado todas mis vísceras y y no quedase nada en mi interior.
Era tanto lo que teníamos y tan poco lo que queda sin ti. Mire hacia donde mire, todo me recuerda a tí. Por eso lloro. Porque ya no concibo mi vida sin ti, sin tus risas, tus tonterías, tus enfados de niño chico, esa manera que tenías de hacerme sonreír aunque no quisiese, tus palabras, tus tequieros, nuestro mundo.
Hicimos juntos esta lucha sabiendo que estaba perdida de antemano. Jugamos con fuego, a sabiendas de que acabaría quemándonos.
Hoy tu cuerpo dejo de luchar. Tu corazón está por siempre con el mío, luchando por mantener el recuerdo de todo lo que pudo ser y no fue.
Siempre,
Little One
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario